sábado, 29 de octubre de 2011

QUIZAS AMOR CAPITULO 10

Normalmente, no me importa quedarme sentada durante el último período esperando para salir, pero el día de hoy estoy más que preparada para salir de aquí. Me retuerzo en el asiento y miro el reloj. Otros dos minutos. Me giro, pero no antes de ver otra versión de “la mirada”. Desearía haber dejado la escuela después de que gaston me sacó de Gobierno. Ahora, no sé por qué no lo hice. Supongo que estaba muy ocupada pensando en algunas cosas.
Como en lo amable que había estado gaston el día de hoy. Incluso realmente en cómo él no es usualmente tan malo.
Y en la manera en que me mira.
Vuelvo a mirar el reloj. Otro minuto más. Aún sigo recibiendo la mirada. Ugh.
Finalmente, suena el último timbre, y yo me dirijo hacia el aparcamiento, preguntándome si tengo tiempo para ir a casa y esconderme debajo de mi edredón por un rato antes de ir al trabajo, y en si eso me hace patética, o rara, o ambas cosas.
—¿rocio?
—¿pablo? —digo, girándome.
Es él, y luce espectacular, como siempre lo hace. Trato de no quedarme mirándolo fijamente, pero es difícil no hacerlo.
—¿Oye, qué vas hacer ahora? —dice él.
—Voy al trabajo. Bueno, primero voy a ir a casa, sólo por un rato, y luego voy a trabajar. —Oh bien, finalmente estoy hablando, sólo que estoy diciendo las cosas más aburridoras que jamás se han dicho. ¿Por qué me sigue pasando esto estando cerca de él? ¿Por qué?
—Se supone que yo también trabajo hoy —dice él—. Pero creo que voy a reportarme enfermo.
—Oh. Yo no sabía… no pareces… quiero decir, lamento que estés enfermo. —Él no ha mencionado a Jackson o al estúpido video o algo por el estilo, pero entonces, yo sé que él no lo haría. Qué mal que mi plan de lástima no esté saliendo tan bien como esperaba. A menos que él decida apiadarse de mí por no ser capaz de hablar en frases completas.
—Bueno, la cosa es que… —dice él, acercándose un paso, y es tan hermoso que su aspecto es casi increíble, con esos ojos oscuros y ese cabello oscuro. Sin mencionar que es alto y delgado e incluso tiene cejas hermosas, su piel toda tersa y bronceada.
Espera, ¿ha parado de hablar? Mi*rda, lo ha hecho, ¡y yo me perdí por completo lo que él ha dicho! ¿Y ahora qué hago? ¿Sonrío y asiento? ¿Luzco preocupada? No puedo decir: —Lo siento, estaba tan ocupada mirándote que no te escuché.
—Muy bien —dice él, soltando la respiración y luciendo tan adorablemente nervioso que juro, es como si lo hubiera practicado o algo así—. Entonces, ¿supongo que eso es un no?
—No es eso, es sólo que… —Por favor, interrumpe y repite lo que acabas de decir.
—Sabes, ni siquiera notará si llamas y te reportas enferma —dice pablo—. De cualquier forma, él nunca revisa sus mensajes. Y gaston sabe cómo trasferir las órdenes extra a otro cuarto de llamadas. Sólo… pensé que sería agradable si pasamos juntos el rato, eso es todo.
Él me está invitando a salir.
¡pablo me ha invitado a salir!
—Llamaré—digo—. Tengo que hacerlo en casa porque no tengo un celular, pero luego podemos… —¿Qué se supone que diga ahora? Yo no sé nada sobre salir con chicos.
—Genial —dice pablo—. Iré a tu casa a eso de las cuatro, ¿Está bien?
Yo asiento, y él me sonríe y empieza a caminar alejándose.
¡pablo! ¡Yo! ¡pablo y yo! Realmente está pasando, finalmente. pablo vendrá a casa. Él vendrá a mi casa. Él va a estar en mi casa.
Oh no, él va a estar en mi casa. Conmigo.
Y mamá.
—Espera —digo, presa del pánico, y él se voltea.
—No tienes que venir. Podemos encontrarnos en otra parte en vez de eso. Quiero decir, ni siquiera te he dado la dirección o…
—Sé dónde vives —dice él, y me guiña el ojo—. Te veo pronto.
¿Él sabe dónde vivo?
¡Él sabe dónde vivo!
Corro a casa, soñando con pablo sentado a mi lado en el sofá, rodeándome con su brazo mientras vemos una película (¿Mamá y yo todavía tenemos TV por cable?) y entonces él se me acercará y…
Y entonces, mamá deambulará por ahí en su ropa interior.
Muy bien, esto puedo arreglarlo.
Creo.
—Alguien va a venir. ¿
Mamá para de ejercitarse y se sienta.
—pablo. Pero él no es… no es gran cosa. Sólo está viniendo a pasar el rato.
—Ajá.
—¡Mamá!
el timbre de la puerta suena.
—¿Él está aquí? —digo—. ¿Cómo puede estar aquí?
—Te has estado vistiendo por una hora —Mamá dice, y me sonríe—. Vuelve a subir las escaleras. Yo abriré la puerta, y entonces bajarás y dejarás que él te vea.
—Eh… —Mi cerebro sigue estancado en el hecho de que él está aquí.
Mamá se ríe y me dirige hacia las escaleras. Yo empiezo a subirlas, y entonces me detengo a medio camino, nerviosa y contenta.
—Hola, pablo —escucho decir a mamá—. Soy la mamá de rocio. Creo que ya nos habíamos conocido. En todo caso, ¡pasa! rocio está bajando.
Él está aquí. Realmente está aquí. Va a verme.
Tal vez pueda gritar hacia abajo que estoy enferma. O muriendo. O ambas. Sólo…
—rocio, pablo está aquí —dice mamá, y entonces pablo está justo enfrente de mí, parado al lado de las escaleras y sonriendo.
Y una vez que lo veo sonriendo así, nada más importa.
¿Por qué?
Porque él no me está sonriendo a mí. Ni siquiera me está mirando.
Él le está sonriendo a mamá.
pablo ha traído regalos. Me los pasa, pero estoy bastante segura de que en realidad no son para mí. Me ha dado lirios, listados en el sitio de Mamá como su flor favorita, y mentas cubiertas de chocolate, justo como las que me dio antes.
Justo como le gustan a Mamá.
—Es genial verla de nuevo —le dice a Mamá—. Mi hermano mayor, que acaba de cumplir veintisiete, amó Papá Vaquero. Cuando era niño, solíamos ver los capítulos que él grababa, y yo pensaba que usted era la mujer más hermosa de todas.
—Oh, bueno, gracias —dice Mamá, entusiasmándose como siempre lo hace con las alabanzas incluso mientras su mirada se burla de mí—. No tenía idea de que alguien de tu edad hubiese escuchado hablar de mí.
—¿Está bromeando? ¡Todo el mundo vio ese maravilloso anuncio que hizo para la Pizza! A todos los chicos en mi banda les encanta. Incluso escribimos una canción. “Dream Girl”, es sobre ello.
Esto no está sucediendo.
Lo miro. Él aun está viendo a mamá.
Está sucediendo.
—rocio, déjame tomar estas cosas —dice mamá, y se acerca por “mis” regalos—. Estoy segura que tú y pablo quieren hablar. pablo, fue agradable verte, y sé que tú y rocio… Oh, ¿son mentas?
—Lo son —dice pablo—. El capítulo en su autobiografía en donde habla acerca de sentarse en el piso y comerse una caja de ellas el día que descubrió que Papá Vaquero fue cancelado… de verdad me llegó.

—Bueno, gracias —dice Mamá—. No puedo creer que leíste el libro.
Ella me mira, luego se muerde el labio y se va a la cocina.
—Vaya ella es sorprendente —dice pablo, y finalmente me mira—. He estado muriendo por conocerla, de verdad, tú sabes… y cuando estuviste de acuerdo en dejarme venir, bueno, gracias. Eres tan especial.
—Yo…
—No, en serio lo eres —dice él, cortándome, y luego me sonríe y se inclina.
¿Él va a…?
Sí va hacerlo.
Lo hace.
Me besa.
Él en realidad tiene el valor para besarme.
Y de hecho, yo soy lo suficientemente patética para quererlo. Sé que en realidad soy más que patética, pero es pablo y él es tan hermoso y quiere besarme.
Así que nos besamos.
Es horrible.
No lo puedo creer, pero así es. Me había imaginando besando a pablo al menos tres veces al día desde que empecé a trabajar en BurgerTown, y aquellos besos habían ido de tentativos y caballerosos roces de labios a completas sesiones de besuqueo, del tipo
que empieza cuando él me atrapa mientras estoy caminando hacia mi carro y simplemente me toma y me besa.
No me imagine su lengua deslizándose dentro de mi boca y luego moviéndose alrededor sin ningún preliminar en absoluto. Se siente como si estuviera siendo lamida por algo de una forma intrusa y poco placentera.
Retrocedo y digo: “Um,” pero antes de que pueda decir cualquier otra cosa, pablo esta “besándome” de nuevo, de una forma incluso más entusiasta esta vez. Él se está metiendo en mis encías (eww) y es muy húmedo y no puedo creer que alguna vez me preocupé de que un beso pudiera convertirme en Jackson.
Justo ahora estoy preocupada de que esto me vaya a enviar gritando directo a un convento de monjas.
—Ok —digo, alejándome—. Eso es realmente…
—Lo sé —dice pablo sonriéndome—. Sabía que sería así.. Entonces, ¿podremos estar en la habitación mientras tu madre hace su show, o tenemos que verlo en tu computadora, o algo así?
—¿Su show?
—Si —él dice, todavía sonriendo—. No puedo esperar. Ella hizo uno así hace un tiempo en un trajecito de alíen, y fue tan sensual que… —Se calla mientras retrocedo—. Quiero decir, fue sensual de una manera irónica, obviamente.
—Obviamente —digo. Le interesa mi madre. En serio, está realmente interesado en ella.
—Así que llamaré diré que estaré aquí contigo esta noche, ¿de acuerdo? —dice, y saca su celular.
—Espera —digo—. ¿ eres…fanático de mi mamá?
—Y de ti. —Él trata de tocar mi cara.
Me alejo.
—Claro.
Miro a pablo, y es como si todo lo que había visto en él se hubiera ido y sólo hubiera un tierno idiota haciendo una llamada a una chica para poder hacer lo que quiera que piensa que me puede hacer mientras espera para ver a mi mamá en ropa interior.
—¿Sabes qué? —digo cuando ha colgado el teléfono—. Mamá tiene un montón de cosas promocionales que ha hecho en el garaje. Estoy segura que le encantará mostrártelas.
—¿En serio?
—Sí. Ve a la cocina y pregúntale —digo—. Estaré allí en un par de minutos. Sólo tengo que llamar al trabajo porque lo olvidé antes.
Ya se ha dirigido a la cocina incluso antes de que pueda terminar la frase, y cuando se ha ido agarro mis llaves y me voy.
Podría decirle que se fuera, pero la cosa es, que estoy tan sorprendida por quien pablo es en realidad que no quiero estar a su alrededor ahora. Sólo quiero alejarme.
Hay una camisa vieja que había usado una noche para trabajar y tiene un poco de mostaza que había en el camión, me la pongo sobre el estúpido top que llevo y manejo, amarrándome el cabello en una cola de caballo mientras espero en un semáforo.
Me imagino a pablo morir de muchas formas horribles, pero no lloro. Esta es la segunda vez que he caído por un montón de mentiras en lo que debe ser un récord al ser tan poco tiempo.
No puedo creer que había pensado que le gustaba.
Pero lo hice. Hasta que llegó a la casa y lo vi sonriéndole a mamá, y pensé que él…
No puedo creer lo que había pensado. ¿Alma gemela? Soy una estúpida.
Manejo hacia el trabajo. Sé que había llamado para decir que estaba enferma, pero podía usar el dinero, y… no sé. Ya estoy aquí.
Estaciono la camioneta, y luego pongo mi cabeza sobre el volante y lloro. Nadie puede verme aquí, y nadie sabrá lo estúpida que he sido. Por lo menos tengo eso. No es mucho, pero en estos momentos es todo lo que tengo, y me digo eso una y otra vez hasta que dejo de llorar. Luego salgo del camión y voy hacia el trabajo.
Mi jefe está en su oficina, reclinado sobre su silla y mirando hacia el techo.
—Hola, lamento el mensaje que deje antes —digo—. Pensé que estaba enferma pero no lo estoy, así que, ya estoy aquí.
—¿Estabas enferma? —dice—. ¿Cuándo? No comiste ninguna de esas papas que estaba en el cuarto de descanso, ¿verdad? Porque esas han estado allí por un largo tiempo y BurgerTown no se puede hacer responsable por…
—No, quiero decir, cuando… no importa —digo, y me dirijo a mi puesto de trabajo. Y cuando entro, gaston dice:
—¿rocio? ¿Qué estás haciendo aquí? pablo llamó y dijo que ustedes dos habían salido.
Tomo un profundo respiro.
—Él… no funcionó —digo, y me siento—. Puedes enviar unas cuantas órdenes aquí en un segundo. Sólo tengo que ingresar.
—¿Qué pasó? —dice gaston.
—Nada.
—Ah. Sólo pareces… no importa.
—¿Qué?
—No lo sé. ¿Está todo bien?
—Sólo digamos que pablo piensa que mi mamá es… bueno, sólo digamos que ella tiene un buen grupo de fans en la demografía de hombres jóvenes.
—¿En serio? —gaston se ríe, pero luego se detiene cuando ve mi cara y se pone un poco rojo—. No lo quise decir de esa manera. rocio, yo…
—Cállate —digo—. Una palabra, una sola broma, y te juro que te golpearé dolorosamente en el ojo. Repetidamente.
Entonces, gaston se calla, y trabajamos.

QUIZAS AMOR CAPITULO 9

—¿cande está aquí? —Ella sabe cómo me siento cuando vienen personas de visita, y las cosas deben de estar bastante mal para que lo haya hecho. La única vez que lo mencioné fue en el trabajo y…
Trabajo. Donde pablo y gaston me escucharon hablando con Jackson. Ahí mencioné el viaje.
gaston sabía que me iba a Nueva York.
No, gaston nunca haría algo como eso, él puede ser un dolor de cabeza a veces pero en conjunto es… agradable. Incluso dulce.
Pero si él mencionó la llamada que recibí en el trabajo, incluso por un segundo, o alguno de los amigos trogloditas ….
Sí, eso podía hacerlo.
Sólo que no imaginaba a gaston haciéndolo, no sólo porque no le dijo a nadie acerca de la vez, hace dos meses, en la que mamá apareció en el trabajo, frenética porque había olvidado pagar la cuenta de la luz e iban a suspender el suministro si ellos no recibían $290 a las 6 P.M.
gaston nunca dijo nada acerca de su visita ni cómo tuve que dejar el trabajo por un rato, para poder ir a sacar dinero de mi cuenta del cajero más cercano. De hecho, lo único que hizo fue darme sándwiches del lugar calle abajo todas las noches de esa semana, porque la chica que trabajaba a lado de la caja registradora conocía a su hermana mayor y le daba comida gratis.
Y pablo nunca diría nada. Simplemente, él no es ese tipo de chico. Él es mejor que un chico normal. Él también fue más que agradable cuando mamá llegó e incluso se ofreció a llevarla a su coche cuando volvimos del cajero porque se pone muy oscuro el aparcamiento. Mamá se rehusó, pero le llamó “dulce” y le sopló un beso antes de marcharse. Me disculpé después, y pablo fue muy agradable con eso. Incluso me preguntó cómo estaba mamá al día siguiente.
—Será mejor ir a hablar con cande —le digo a mamá ahora.
y me dirijo a la cocina.
—. Te preguntaría cómo lo averiguó la gente, pero ya lo sé.
—Quizás no lo hizo nadie —dice cande, y la miro—. Obviamente, quiero decir, alguien lo hizo, pero no creo que él lo supiese primero.
—. Pero puedes hablar con pablo sobre esto. Él fue agradable contigo el otro día, ¿verdad?
—Así que mañana ¿debería ver si hablará conmigo por lástima, y esperar que esa pena se traduzca en él pidiéndome que salgamos?
—¿Qué, no puedes hacer eso?
—No, tristemente, puedo —digo—. La lástima que es todo lo que tengo a mi favor. Supongo que también puedo usarla.
—Tú tienes más que lástima a tu… Oh, olvídalo —dice cande—. Eres tan mala recibiendo halagos que ni siquiera voy a intentarlo.
—Gracias —digo—. Y oye, ¿no prueba eso que puedo aceptar halagos?
—No, fenómeno —dice, levantándose—. ¿Te veo mañana después del trabajo?
—Sí —digo, y decido que voy a superarme a mí misma y a mis preocupaciones y finalmente voy a hablar de verdad con pablo. No tengo nada que perder, después de todo, y quizás, al final, mañana no será tan malo.
En Gobierno, gaston me lanza una mirada preocupada mientras se sienta, y yo se la devuelvo con una mirada suave de mi parte, fingiendo que estoy completamente bien.
La cosa es, que incluso fingir es duro justo ahora, así que rápidamente desvío mi mirada.
Él me entrega una nota unos diez minutos después de comenzada la clase.
“¿Estás bien?”
Lo miro y no me molesto en escribirle una respuesta.
Otra nota aterriza en mi escritorio cerca de un minuto después.
“Lo siento por todo eso. Escuché a vicco decir algo que una chica le dijo sobre la cosa de Jackson ayer.”
“¿Quién es esta chica?” Escribo de vuelta. “¿Sabes quién es ella?”
“No” escribe como respuesta, y luego levanta su mano y dice que tiene que ir a hablar con uno de los entrenadores de fútbol.).
—Gracias —dice gaston—. La cosa es, que tengo esto… —Él se inclina hacia adelante y levanta un bolso obviamente pesado. —Tengo que llevárselo a él, y tengo otro más en mi casillero, así que estaba pensando que alguien debería venir conmigo.
—Buen intento, gaston —dice nuestra profesora, suspirando—. De cualquier forma, no estoy dejándote a ti y a uno de tus amigos irse juntos.
—Bien, iré con… no lo sé —dice gaston, y luego me apunta—. rocio, supongo. ¿Puede ella venir?
La profesora asiente, y yo lo miro pero tengo que levantarme porque todos nos están mirando. Me están mirando. Cuando vamos saliendo, uno de sus compañeros de equipo dice:
—Amigo, pregúntale sobre el video. —Y gaston tropieza y golpea su libro contra la rodilla del chico.
—MiE*da, eso duele —dice el chico.
Y la profesora exclama:
—¡El lenguaje! —mientras nos empuja afuera hacia el pasillo.
Cuando llegamos ahí, gaston me arroja el pesado bolso a mí. Me muevo fuera del camino automáticamente, pero aun así aterriza sobre mi pie.
—Ow —digo, y luego me doy cuenta de que mi pie no duele. De hecho, el bolso se siente vacío.
—¿Qué hay aquí? —le pregunto a él.
—Ahora nada —dice él, recogiéndolo y avanzando por el pasillo—. Antes tenía un montón de volantes para una venta de pasteles que los padres del equipo estarán teniendo la próxima semana, pero los metí en mi casillero para así no tener que cargar con ellos por todos lados.
—Entonces, ¿por qué hiciste todo eso en la clase justo ahora?
—Para salir, obviamente. —Él se da vuelta y me mira—. Vamos.
Lo sigo, un poco cautelosamente, pero lo alcanzo rápidamente cuando gaston se detiene frente a la máquina expendedora. Él compra dos bolsas de papas fritas, una barra de granola, un jugo de naranja, y una bolsa de galletas de animalitos.
—Aquí —dice él, y me entrega una bolsa de papas, la barra de granola, y el jugo de naranja.
—Oh —digo yo—. Gracias, pero realmente no puedo tomar…
—Sí, sí puedes. Te vi en la cafetería con una de esas supuestas hamburguesas. Ni siquiera lograrás pasar una hora de trabajo con sólo eso. Y yo no voy a estar tomando todas tus órdenes.
—¿Me viste en el almuerzo?
—Sí, compartimos algunas cosas además de Gobierno —dice él—. Tengo que ir a sacar esos volantes de mi casillero y ponerlos en mi auto si quiero que el entrenador no explote. Come, ¿de acuerdo? De otra forma, eres inútil para mí.
Yo de cierta forma quiero abrazarlo. Un montón. Es extraño (pero lindo) y le sonrío.
—¿Cómo es que no logro quedarme con las galletas de animalitos?
—Glotona —dice él y me las entrega—. ¿Estás segura de que estás bien?
Yo asiento, y él mira hacia mi boca, entonces se sonroja y dice:
—Te veo luego.
No puedo decir nada porque estoy demasiado ocupada quedándome atónita por el hecho de que gaston miró mi boca. Y de que yo definitivamente lo noté mirando.

QUIZAS AMOR CAPITULO 8

 
—Sabía que llamarías otra vez —le digo—. Así que, bien, hay toneladas de escuelas en Nueva York, y si quieres, apuesto a que puedo ir a ellas y recoger formularios o algo así. Lo que sea que quieras.
Una voz que definitivamente no es la de cande dice:
—Um, ¿rocio?
Una voz de hombre.
Un hombre está llamándome.
¿pablo?
Oh, por favor, deja que sea él. Él vio cuan enojada estaba esta noche, después de todo, y sería como si él…
—¿rocio? —dice nuevamente.
—Sí. Quiero decir, hola.
Oh, buen trabajo, rocio. Vaya forma de sonar como una idiota.
—Hola, es gaston. Sé que es tarde, pero estaba preguntándome…
¿gaston?
—¿gaston?
—Sí.
—Oh. Pensé que eras otra persona.
—Ya me di cuenta de eso —dice—. Entonces… ¿vas a ir a Nueva York?
—Sí. —Espero a que preguntara por Jackson, pero sólo dice—: Oh. Bueno, um, aun así, sé que es tarde y claramente tienes cosas en marcha, pero yo…—Se aclara la garganta—. Bueno, yo…sólo me preguntaba qué se supone que vamos a hacer para Ciencias Sociales.
—¿Me estás llamando para preguntarme de la tarea?
—Bueno, no —dice, su voz sonando un poco temblorosa—. Mira, he estado pensando en algunas cosas, y quería decirte que yo…
Y eso es todo. Él guarda silencio. Espero un momento, pero aun así él no dice nada.
—¿Bueno? —digo al final, y por alguna razón, mis manos están sudando y mis entrañas se están agitando extrañamente.
—Tu auto suena como si necesitara hacerle una revisión a las correas. Sé cuánto odias que te diga cosas así, pero listo, ya lo dije —dice, las palabras saliendo desordenadas de manera precipitada—. Adiós.
Y después cuelga.
Miro el teléfono y entonces yo también cuelgo, sacudiendo mi cabeza. Los chicos son tan raros.
Y entonces yo estoy ahí, en la ciudad, saliendo del tren y subiendo a la estación.
Y entonces veo a un tipo enorme, tan alto que no parece humano, con un cartel que dice: rocio.
Me acerco a él lentamente, y cuando estoy a mitad de camino, dice:
—¿rocio?
—Esa soy yo —le digo—.
—Es bueno verte —dice—. Te he echado de menos.
Entramos, pero el restaurante está tan lleno que terminamos de pie justo detrás de la puerta.
—¡Jackson! —se escucha una voz que grita. Me volteo y veo una chica de cabello oscuro atravesando la puerta, con una falda muy arriba de sus bronceados muslos, camisa escotada que deja ver su generoso pecho. Hay otras cuatro chicas casi idénticas detrás de ella. También hay un equipo de grabación con cámaras, que está haciendo un acercamiento de Jackson.
Y luego de mí.
lo mira y dice:
—Dijiste que teníamos que estar aquí por...
Casi puedo sentir la cámara enfocándome, miro a Jackson.
Él me mintió. Me mintió y en realidad se lo creí. Me dije que no debía dejarme atrapar por él, pero lo hice. Soy tan estúpida.
Me pongo de pie.—¿Estás bien? —Y la cámara se acerca a ella, y después a mí.
—Sólo tengo que usar el baño —le digo,
Siempre fingiendo.
Un profundo respiro, y oigo el zumbido de la cámara con un enfoque de mí, esperando.
Pueden esperar a que se acabe el mundo, porque no les daré ni a ellos ni a Jackson la satisfacción de lo que todos quieren. No les daré nada que puedan utilizar para su estúpido show.
Camino alrededor de Jackson como si él no fuera nada (y no lo es, no lo es) y salgo a la calle. Es más tarde de lo que pensé, el sol está comenzando a bajar pero todavía está lleno de gente, las aceras cubiertas de gente moviéndose a gran velocidad.
Me siento lenta y estúpida y me obligo a caminar para fingir que no veo que la gente me mira enojada mientras se mueven a mi alrededor.
—Tengo que irme —digo—. Él lo sabe. Sólo me trajo aquí por el día. Él tiene que haberse olvidado de decírtelo. —No voy a decir nada más—. Quizás deberías hacer que lo revise un médico para asegurarse de que no se está volviendo senil o algo.
Bueno, supongo que decir una cosa está bien.
 Espero por mi tren en un miserable silencio, sola en la cambiante multitud. Jackson no viene en mi búsqueda.
No me permito a mí misma llorar hasta que estoy en el tren, e incluso entonces lo hago en el baño, donde estoy segura nadie me verá. Lloro y me miro en el retorcido y pequeño espejo, y me odio a mí misma por ser tan estúpida. Por pensar que Jackson sería alguna vez sincero.
Por pensar, sólo por un pequeño momento, que él realmente quería verme y por lo mucho que duele que no lo haya hecho.

QUIZAS AMOR CAPITULO 7

Afortunadamente, la demanda de hamburguesas es demente igual que siempre y estamos bastante ocupados después de eso. PABLO se concentra en el trabajo como siempre, y aunque realmente me gusta eso de él, de algún modo desearía que quisiera seguir hablándome.
Pero en cambio, estoy atascada con gaston, que me pregunta cosas como “¿Cuánto pescado crees que de verdad hay en el sándwich de pescado?” etcétera. Sorpresivamente, para la hora que hemos terminado de debatir eso, al igual que el hecho de que no haya leche en el “helado” de BurgerTown quiera decir que debería ser llamado “¿Moo qué?” o “Nombre Ese Helado Químico,” es hora de mi descanso.
Busco todo el cambio que puedo encontrar dentro de mis bolsillos y me siento en mi camioneta comiendo un paquete de galletas de higo. Cuando estoy terminando la última, gaston golpea mi ventana.
Suspiro y abro la puerta.
—Estoy regresando al trabajo, ¿está bien? No creo que me haya ido por tanto tiempo, pero…
—No es eso —dice gaston—. El jefe te está buscando.
Lo miré fijamente. nunca busca a nadie. nunca deja su oficina.
—Lo sé —dice gaston—. Vamos.
Nos dirigimos dentro y casi atropellamos a nuestro jefe, que está pasando por la puerta.
—La encontré —dice gaston—. Estaba afuera buscando la… uh… intersección terminal. Pensamos que quizás no estuviera andando bien.
¿De qué demonios está hablando? Le doy una mirada y él agranda los ojos hacia mí, con una mirada de sigue-con-eso.
—Oh, sí —digo, recordando que debería haber fichado al salir si estoy en un “descanso,” incluso si el descanso es sólo comer galletas dentro del montón de chatarra.
—Bien, bien —dice—. Esas intersecciones son importantes. De todas formas, la cosa es que…
—¿La cosa es que…? —dice gaston.
—Llamada telefónica —dice, y luego guiña, un ojo rojo, hacia mí—. Tu papá llamó. Quiere que lo llames.
—¿Mi papá? —digo, pero no responde, ya está caminando sin prisa de regreso a su oficina.
—Él dijo que tu… dijo que Jackson llamó —dice gaston.
—Sí —digo, tratando de sonar como si no me estuviera volviendo loca, pero lo estoy. ¿Jackson me llamó? ¿Jackson me llamó aquí? Quiero decir, sé que sabe dónde trabajo
¿Jackson me llamó?
—Oye —dice gaston, poniendo su mano bajo mi brazo—. ¿Estás bien?
—Yo… sí —digo, e intento no inclinarme hacia él. Quiero hacerlo, sin embargo—. Supongo que tengo que llamar a Jackson. ¿Puedo usar tu teléfono?
gaston niega con su cabeza.
—Quiero decir, podrías, si lo tuviera, pero lo dejé en mis pantalones el otro día y mi mamá los lavó, así que no tengo uno en este momento.
—Oye, puedes usar el teléfono de aquí —dice pablo, asomando la cabeza por el pasillo. Cuando gaston me mira, dice—: Podría decir que algo estaba pasando.
—Creo que no se supone que deba usar ese teléfono —le digo a pablo—. Es para llamar al servicio técnico y cosas así. ¿Pero…? —¿Por qué es más difícil preguntarle esto a pablo
que a gaston?—. ¿Tienes un teléfono que pueda usar? Puedo pagarte por la llamada si te costará…
—Mi batería está muerta —dice pablo—. Olvidé cargarla anoche. Simplemente ve y usa el teléfono de aquí. Si alguien pregunta, diremos que Mery está haciendo llamadas, ¿cierto, gaston?
—Seguro —dice gaston, y luego se inclina hacia mí—. ¿Estás segura de que estás bien?
—Sí —digo, a pesar de que no lo estoy. Realmente no quiero llamar a Jackson, especialmente en frente de otras personas. Pero él llamó aquí, al trabajo. Me llamó.
Él nunca me ha llamado.
¿Qué tal si algo le pasó?
—Vamos —dice pablo, y entonces, toma mi mano y me lleva hacia el teléfono. Su mano está fría, y sus dedos son largos, y están enrollados cómodamente alrededor de los míos. Los aprieta una vez, gentilmente, antes de dejarlos ir, y luego se queda ahí.
—Estoy bien —digo, y él asiente y se aleja.
Marco, y miro alrededor mientras el teléfono suena. gaston regresa a su estación, tomando órdenes, y también está pablo. Pero es como si supiera que lo estoy mirando porque me está mirando, y cuando nuestros ojos se encuentran, él sonríe, como si estuviera intentando darme ánimo.
Es tan dulce. Si todos los chicos fueran como él, el mundo sería mucho mejor.
Y entonces, alguien contesta el teléfono.
—Hola —digo con cautela, y su secretaria dice:
Echo un vistazo alrededor, pero gaston todavía está trabajando y pablo me está mirando… no, es una ilusión. Está mirando hacia la estación. Su silla está solo un poco más cerca de mí de lo normal—. Recibí un mensaje de que Jackson me había llamado. ¿Está…?
—Maldición —grita, lo que no era lo que estaba esperando__ dije que llamaran a rocio a su casa. C-A-S-A. Disculpa, rocio,
—Entonces, ¿él está bien?
—Desde luego.
Él está bien. No llamó. No puedo creer que pensé que lo había hecho. Que lo haría.
Soy tan estúpida.
—¿Es esta mi adorable hija? —dice Jackson, repentinamente en el teléfono—. ¿Cómo estás? No puedo esperar a verte en Nueva York. —Y luego ríe y dice—: Oh, yo también, rocio.
Increíble. Está siendo filmado para el programa. No llamó, él está bien, es el mismo.
Es exactamente el mismo.
Tomo una profunda inhalación.
—Yo… ¿sabes qué? No voy a ir a verte, y tú y tu estúpido equipo de cámaras pueden irse…
Él cuelga. Solo así, escucho un chasquido, el sonido de las cámaras alejándose, y luego su secretaria está de regreso en la línea diciendo: “rocio” toda apenada.
—No —digo—. Simplemente… no. Y no tengo permitido recibir llamadas personales en el trabajo, así que no llames aquí otra vez.
Comienzo a colgar y entonces Jackson dice:
—rocio, espera. —Y me congelo.
—Realmente quiero verte —dice—. ¿Conseguiste los boletos para el tren?
—¿Por qué estás actuando como si quisieras que…? —
Miro alrededor otra vez. gaston no me está mirando, pero pablo sí. Está sonriendo, como si me estuviera dando fuerza, pero no quiero fuerza. Solo quiero olvidar que, de hecho, pensé que Jackson alguna vez me llamaría.
—Y el rating está bajo —dice,.—. Los productores creen que teniéndote en el programa traerá televidentes más jóvenes.
—Entonces es todo sobre él, como normalmente lo es.
—No es tan simple.
—Por supuesto que lo es —digo, y cuelgo, arrojando el teléfono tan fuerte que hace un satisfactorio ruido como agrietándose. Jackson es simple porque todo en su mente, es sobre él. Siempre lo ha sido, siempre lo será.
pablo está justo detrás de mí.
—Oh —digo, y él me abraza. Sólo envuelve sus brazos alrededor de mí y me tira cerca.
pablo me está abrazando.
Pero aquí está la cosa: No se siente increíble. Ni siquiera se siente bien. De hecho, quiero estar sola ahora mismo, pero no puedo porque estoy trabajando.
—Estoy seguro de que las cosas se solucionarán entre tú y tu papá —dice, y me alejo de él.
—Es Jackson, ¿de acuerdo?
—Oh, disculpa —dice pablo—. ¿Cómo es que no lo llamas papá?
—Oye, tengo una tonelada de órdenes por aquí —dice gaston, y estoy agradecida de ser capaz de simplemente encogerme de hombros hacia pablo y regresar al trabajo. Estoy incluso más agradecida de estar tomando órdenes,
Después de lidiar con la persona de las papas fritas (no creía que nadie aquí pensara que estaban hechas de nada más que papas) algo me golpea en la frente.
—Ow —digo mientras lo que sea que me golpeó cae sobre mi regazo. Bajo la vista y veo una barra de chocolate.
—Comida para el cerebro —dice gaston antes de que tome otra orden, y huelo la barra de chocolate. No me importa lo que digan los doctores, el chocolate puede hacer las cosas mejor.
—Gracias —le digo cuando tengo la oportunidad, y por un segundo, cuando me sonríe, pienso que gaston es… no lo sé. Algo. Es fácil hablar con él. Y no es perfecto, pero me dio un chocolate. Chocolate sin menta, incluso.
Pero entonces pablo dice:
—¿rocio? —Lo miro, y dice—: ¿Podemos hablar? Más tarde, quiero decir.
Oh. OH.
Asiento.
Y entonces espero, nerviosa e impaciente, y de hecho un poco asustada, que nuestro turno termine. Cuando finalmente lo hace, pablo me empuja aparte.
—Oye, sobre lo de antes, sólo… sólo quería decir que pienso que… bueno, creo que eres muy especial —dice, soltando un poco torpemente las palabras, como si dudara de decirlas, y ahora desearía que me abrazara otra vez. Y luego me besara.
Pero no lo hace. Sólo se despide y se aleja.
Suspiro.
—rocio. Sólo… quiero que sepas que si me detengo mucho cuando te digo cuán especial eres es porque quiero que pienses que soy… muy… muy… profundo —dice gaston.
—Vaya, gracias. Es lindo saber que estás seguro de que nadie podría de verdad pensar que soy especial.
—Eso no es lo que dije.
—Sí, sí lo es.
—No, no lo es —dice.
—Sí lo es.
—No lo es.
—Bueno. Me voy ahora —digo.
—¿Oye, rocio?
—¿Qué?
—Tú eres… quiero decir, yo creo que… pateaste por teléfono el trasero del sargento mayor —dice gaston, sonrojándose otra vez.
—Está bieeeeeen —digo, aunque él está actuando extraño, pero en realidad me gustó lo que dijo. Me gusta la idea de que pateé el trasero de Jackson. Aún si fue por teléfono.

viernes, 28 de octubre de 2011

QUIZAS AMOR CAPITULO 6

No puedo hacerme a mí misma detenerme y comprar el café de pablo (otra vez) así que termino llegando al trabajo antes, donde mis opciones son sentarme en el montón de chatarra y fingir que no estoy aquí en el estacionamiento esperando para trabajar (Bien podría llevar un tatuaje que dijera “Hola, no tengo vida” en mi frente) o ir al trabajo y esperar en el cuarto de descanso a que termine el turno actual.
Elijo el cuarto de descanso, donde me puedo sentar sola sin ninguna posibilidad de que alguien me vea sentándome sola. Como, digamos, pablo cuando llegue al trabajo. Además, ya que no he comenzado a trabajar oficialmente, no estoy perdiendo nada de mi sueldo, y… bueno, eso es todo por lo que elegí sentarme aquí. El cuarto en sí mismo es tan deprimente como siempre, paredes de bloques de hormigón, sillas desgastadas, odioso sofá naranjo con gaston…
Con gaston recostado sobre él, leyendo un denso libro con una de esas cubiertas que te dicen “¡Soy un clásico!”. (Tú sabes a las que me refiero, todos tienen fondos oscuros con una fotografía de una anciana o flores o algo. Nunca nada bueno.)
—¿Estás leyendo? —digo. No es que piense que gaston no sea capaz de leer ni nada, pero es sólo… bueno, no es lo que esperaba ver. Me imaginaba que gaston pasaba su tiempo libre haciendo lo que sea que los chicos que no son pablo hacen cuando no están en la escuela..
—Trata de no parecer tan sorprendida —dice gaston—. Leo. Puedo contar hasta 10. A veces incluso puedo escribir mi propio nombre.
—Te he visto escribiendo, así que no estoy tan segura sobre lo último.
—Graciosa —dice él, y deja el libro a un lado—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Alistándome para el trabajo. ¿Por qué estás sentado aquí leyendo…? —le echo un vistazo a la cubierta del libro—. ¿Los Hermanos Karamazov 1? ¿El libro del que hablábamos el otro día? ¡Eso es lo que pablo está leyendo! ¿Por qué lo estás leyendo?
—Bueno, eso es lo que pasa cuando estás en el la misma clase de Inglés.
—Tú no estás en su clase —digo, y luego me doy cuenta de lo que he dicho.
gaston se ríe, maldito sea.
—Vaya, eres una acosadora. No sabía que tenías algo de eso dentro de ti. Pero hay más de una sección de Inglés Avanzado, sabes.
—Lo sé —digo yo, y lo sí lo sé, o algo así.
Yo no tenía idea que gaston estuviera en nada avanzado, sin embargo.
—Séptimo periodo —dice gaston—. En caso de que decidas acosarme.
—Ya he visto suficiente de ti —digo, y golpeo sus pies para que los quite del sofá y poder sentarme—. ¿Cómo es que pablo no sabe que estás en IA también?
—Bueno, yo sigo esperando que él se aparezca durante nuestras charlas diarias… —Él pone sus pies en mi regazo—. Tú novio y yo no pasamos mucho el rato, obviamente.
—Él no es mi lo que sea.
—Sin embargo, desearías que lo fuera —dice gaston—. ¿No es cierto?
—Así que tú, ¿qué, te escabulles a trabajar antes y hacer tu tarea? —Golpeo sus pies, cuando no los mueve, los empujo abajo de mi regazo—. Espera, ¿estás escondiendo tu ingenio del mundo para que así tus amigos no se burlen de ti?
—Sí, es exactamente eso —dice él—. Tú sabes cómo es con tipos como yo. Al minuto en que puedes deletrear palabras de más de dos sílabas, eres golpeado por que te gustan libros para aprender y tales cosas.
—Ooooh, sarcasmo. Ahora sé que debes ser súper inteligente.
—El comal le dice a la olla —dice él con una amplia sonrisa, y se sienta—. ¿Ves lo perfectos somos juntos?
—Oh, cállate —digo—. Es sólo que no pensaba que tú fueras la clase de persona que… tú sabes. No hablas sobre estar en clases avanzadas.
—¿Qué se supone que debo decir?
—No lo sé —digo, pensando sobre pablo y cómo yo siempre sé cuál es su tarea porque siempre la saca a relucir por lo menos una vez durante el turno—. Yo estaría corriendo alrededor agitando esos libros de veinticinco kilos en las caras de las personas, eso es seguro.
—No, no lo harías —dice él—. Tú nunca hablas sobre ti misma. Yo ni siquiera sabía que pudieras hablar hasta que comenzaste a trabajar aquí, e incluso entonces tomó algún tiempo que comenzaras a decir cualquier cosa.
—Tú ni siquiera sabías quién era yo antes de que comenzara a trabajar aquí.
—¿Cómo lo sabes?
Me río, pero el sonido sale extrañamente tembloroso, casi sin aliento.
—De acuerdo, tenías tus ojos en mí desde que me mudé a la ciudad en noveno grado. ¿Mejor?
Entonces, él me mira, y yo siento el mismo extraño tirón que sentí alrededor de él antes. La misma extraña y alarmante sensación donde yo me fijo en gaston. Como, realmente fijándome en él.
—Bueno, no quiero molestarte mientras estás leyendo —digo, sintiéndome un poco asustada, y me levanto—. Te veo en el trabajo.
—rocio —dice él, y yo considero mirar de vuelta hacia él, y me refiero a que, realmente lo considero. Pensando en lo que podría llegar a suceder si lo hiciera.
Pero no. Sólo salgo a mi camioneta y me digo a mí misma que cualquier cosa que sintiera en la sala de descanso era probablemente el resultado de humo del antiguo y espantoso sofá.
Veo a pablo meterse al aparcamiento, e inmediatamente me deslizo hacia abajo para que no me pueda ver. Debería salir e intentar tropezarme con él, pero… bueno, no quiero precipitar las cosas. Quiero llegar a conocerlo. Me estoy tomando mi tiempo, eso es todo.
Pero tengo miedo de pablo. No de él, porque nunca podría hacerle daño a nadie. Puedo decirlo de sólo mirarlo, y cuando finalmente entro al trabajo y lo veo sentado en su terminal, su oscuro cabello cayendo sobre su frente, sé que tengo miedo porque, bueno, ¿por qué a alguien como él le gustaría alguien como yo? Y pensar sobre ello, afrontarlo, da asco.
—Hola —dice pablo, levantando la mirada y sonriéndome. Señala al montón de libros que tiene repartidos por el suelo—. No te creerías la cantidad de deberes que tengo.
—Lo siento —digo, y me siento enfrente de mi monitor. Luego intento pensar en algo más que decir. ¿Por qué es tan difícil hablar con él? ¿Debería ser tan difícil?
Ojalá supiera algo más sobre estas cosas. Pero aparte de cande, ¿a quién tengo para preguntar? Nadie. (Aunque, extrañamente, pienso en gaston por un momento).
Y hablando de gaston, cuando entra, se sienta y me mira. Su pelo rubio tiene pequeños trozos de pelusa del sofá en él. Sonrío por eso, y sus ojos se ensanchan antes de que me devuelva la sonrisa y susurra:
—¿Qué pasa?
—Tu pelo —le digo, y me inclino para quitarle los pequeños trozos naranjas.
—Oh, gracias —dice, y luego mira a pablo.
—Así que, pablo, rocio y yo estábamos hablando sobre amor antes —dice, y me quedo mirándolo.
¿Qué está haciendo?
—¿En serio? —dice pablo, no sonando muy interesado, y se me cae el alma al suelo.
—Sí. Rocio no cree en él, pero yo creo que es posible.
—¿No crees en el amor? —dice pablo, mirándome—. ¿En absoluto? —Suena interesado ahora.
—Creo en el amor —digo.
—De acuerdo, entonces di a alguien que ames —dice gaston—. Te reto.
Voy a asesinarlo.
—Mi madre —digo con los dientes apretados, luego miro a pablo—. Lo siento. gaston está siendo… bueno, él mismo.
—No, es genial —dice pablo—. En realidad, estaba hablando sobre esto con lali ayer, porque no nos ponemos de acuerdo en lo que es el amor es en absoluto. Yo creo que es sobre la libertad y ser quien eres, y ella cree que es una cosa muy restrictiva, donde sólo tienes que estar con una persona. —Mira hacia sus pies—. Tuvimos una especie de gran pelea sobre eso, y dijo que no soy el indicado para ella.
¿Ya no está con lali? Vaya. VAYA. De acuerdo, tengo que decir algo, e intentemos que sea algo bueno.
—Lo siento. —Oh, excelente. Un material de sobresaliente, rocio, en serio.
—Gracias —dice, y levanta la mirada, con una tímida sonrisa en su cara.
¡Está sonriendo!
¡No está con lali!
¡Me está sonriendo!
—¿Así que te dejó? —dice gaston—. Eso es rudo, hombre. ¿Es eso por lo que te vi con esa amiga suya, eugenia, el otro día?
—Estábamos hablando sobre lali, sí —dice pablo, y él y gaston se miran entre ellos un momento antes de que gaston niegue con la cabeza y diga:
—Supongo que no tendrás que comprarle a lali un regalo de cumpleaños ahora, ¿eh?
—gaston, acaban de dejarlo… es decir, han roto con él. Es decir… lo siento —le digo a pablo, y le pongo una cara a gaston mientras le pregunto—. ¿Cómo sabes cuándo es el cumpleaños de lali, de todos modos?
—Está en mi clase de inglés —dice gaston—. Se sienta a mi lado. Y tú dijiste que nunca hablo sobre el colegio.
pablo suspira y me vuelvo hacia él.
—¿Estás bien?
pablo intenta encogerse de hombros, pero termina pareciendo todo roto y triste. Sé que esto es terrible, pero se ve increíble cuando está abatido. También parece como si necesitara a alguien que lo ayudara a ponerlo todo junto de nuevo, y yo quiero que ese alguien sea yo.
—Todavía le voy a dar un regalo —me dice, como si gaston no estuviera en la sala—. Todavía está en mi corazón, y los mejores regalos salen de ahí.
—No quieres decirlo literalmente, ¿verdad? —dice gaston—. Porque no creo que nadie quiera un corazón real. O nada que esté dentro de él.
—Se refiere a algo como un poema, idiota —digo con irritación, y gaston me guiña un ojo, luego se pone de color rojo brillante.
—Estoy pensando en una canción, en realidad —dice pablo—. He estado escribiendo unas cuantas últimamente para mi banda. —Se inclina cerca, lo cual es agradable, pero, ¿una canción? ¿Él escribe canciones?
—O quizás plante un árbol en su nombre —dice pablo—. Algo que sea muy significativo. Algo que ayude a los demás.
—Como una estrella —digo, pablo sonríe.
—¿Te refieres a esos certificados que dice que una estrella lleva tu nombre? A lali le encanta reírse de ese tipo de cosas cursis. Gracias, rocio.
—Ella no estaba bromeando —dice gaston en voz baja, y digo tan uniformemente como puedo:
—Cállate, por supuesto que sí. —Y veo a pablo sonreírme.
Pero la cosa es, que gaston tenía razón. No estaba bromeando.