sábado, 5 de noviembre de 2011

QUIMICA PERFECTA CAPITULO 5

GASTON
    Empujo al chico contra un Camaro lujoso y brillante, un cochazo que probablemente cueste más de lo que mi madre gana en un año.
    - Este es el trato -le digo-. O me pagas ahora o te rompo algo. Y no me refiero a tu jodido coche... sino a algo que lleves permanentemente adherido al cuerpo. ¿Lo pulas?
    más delgado que un poste de teléfono y pálido como un fantasma, me mira como si acabara de pronunciar su sentencia de muerte. Debería habérselo pensado mejor antes de coger toda la cocaína y largarse sin pagarla.
    Como si Héctor fuera a permitir que sucediera sin más. Como si yo fuera a permitirlo.
    Cuando Héctor me envía a recaudar deudas, obedezco. Puede que no me guste hacerlo, pero lo hago. Él sabe que no me involucraré en el tráfico de drogas, ni destrozaré la casa de nadie, ni me mezclaré en asuntos de robos. Sin embargo, se me da bien recaudar... sobre todo, deudas. A veces me mandan a buscar directamente a personas, aunque esos son asuntos complicados, sobre todo porque sé lo que les pasará en cuanto les arrastre hasta el almacén donde tienen que dar la cara frente a Chuy. Nadie quiere enfrentarse a Chuy. Es mucho peor que enfrentarse a mí.

    - ¿Qué miembro quieres que te rompa primero? -pregunto-, Seré amable y te dejaré elegir.
    - Venga, Gaston, sacúdele ya y acabemos con esto de una vez -dice Paco, aburrido.
    - ¡No! -grita -. Lo conseguiré, os lo juro. Mañana.
    - ¿Y qué, voy a fiarme de ti así, por las buenas? ¿Crees que somos idiotas? Necesito una garantía. no responde. Miro el coche.
    - No, el coche no, por favor, gaston. Saco mi arma. No voy a dispararle. No importa lo que soy ni en lo que me he convertido, jamás matarla ni dispararía a nadie. Sin embargo, eso no lo sabe. Cuando ve la pistola, saca las llaves del coche.- Dios mío, no, por favor. Le quito las llaves de la mano.
    - Mañana,. A las siete en punto detrás de las viejas vías. Ahora, lárgate de aquí -le digo, agitando el arma en el aire para que salga corriendo.
    .
    - ¿Listo para la siguiente clase, gaston? Me apuesto lo que quieras a que rocio huye de ti como de la peste. Me troncho cada vez que la veo mover su taburete para alejarse todo lo que puede de ti.
-- Es una chiquilla y no va a sacar nada de este hombre.
    - Corre a decirle eso a su madre -dice riendo-. O a pablo.
    Me recuesto sobre el tronco del árbol y me cruzo de brazos.
    - El año pasado coincidí con pablo en Educación Física. Y créeme, no tiene nada de lo que pueda alardear.
    - Todavía estás cabreado con él porque el año siguiente de que le ganaras en la carrera de relevos frente a todo el instituto te destrozó la taquilla, ¿verdad?
    - Eso es agua pasada -le digo manteniendo la fría apariencia de siempre.
    - Pues tu amiguito está sentado justo allí, con la tía buena de su novia.
    Me basta una sola mirada a la señorita Perfecta para que se dispare todo mi sistema de alarma. Cree que soy un drogata. Todos los días tengo que superar el temor de lidiar con ella en clase de química.
    - Esa tía tiene la cabeza llena de pájaros, tío -añado.
    - He oído que esa petarda te ha faltado el respeto delante de los suyos -    Niego con la cabeza, preguntándome lo que habrá dicho rocio de mí y qué medidas deberé de tomar para tenerlo todo bajo control.
    - Tal vez me desee y no conozca otra manera de llamar mi atención.
el ríe con tanta fuerza que todos los que están a pocos metros de nosotros nos miran.
    - Ni de coña, rocio no se acercaría a menos de sesenta metros de ti por voluntad propia, así que ni hablemos de salir contigo, colega -dice-. ¿Te acuerdas de la bufanda que llevaba la semana pasada? Pues puede que esa prenda cueste tanto como todo lo que hay en tu casa.
    La bufanda. Como si los pantalones y la camiseta de diseño que lleva no fueran lo suficientemente modernos, se pone esa bufanda, puede que para alardear de lo rica e intocable que es. Seguro que es toda una profesional eligiendo el tono exacto para que encaje con sus ojos de color miel.
    - Joder, te apuesto mi RX-7 a que no eres capaz de conseguir sus bragas antes de las vacaciones de Acción de Gracias -me desafía interrumpiendo mis perversos pensamientos.
    - ¿Quién querría hacer algo así? -rebato. Puede que también sean de diseño y lleven sus iniciales bordadas en la parte delantera.
    - Todos los tíos del instituto.
    No hacía falta recalcar lo que ya es evidente.
    - Es una creida
    No salgo con nenas malcriadas, ni tampoco con niñatas cuya idea del trabajo duro es pintarse sus largas uñas de un color diferente cada día para que peguen con el conjunto que llevan puesto. Saco un cigarrillo del bolsillo y lo enciendo, haciendo caso omiso de la política del centro que prohíbe fumar en el recinto del instituto. Últimamente he fumado un montón. Paco me lo hizo notar anoche cuando salimos a dar una vuelta.
    - ¿Y qué pasa si es creida? Vamos, gaston. No seas idiota. Mírala.
    Echo un vistazo. Tengo que admitir que está buena. Tiene el pelo largo y brillante, una nariz aristocrática, los brazos ligeramente bronceados y algo musculados en los bíceps (me preguntó si hará ejercicio). Y unos labios carnosos que cuando sonríen te hacen pensar que la paz mundial sería posible si todo el mundo sonriera como ella.
    Aparto esas ideas de mi mente. ¿Y qué pasa si está buena? Es una petarda de primera.
    - Demasiado flaca -espeto.
    - Te gusta -dice y, recostándose sobre la hierba-. Pero sabes que, nunca podrás tenerla.
    Hay algo en mí interior que se enciende. Llamémoslo mecanismo de defensa. Llamémoslo prepotencia. Antes de que pueda desconectarlo, digo:
    - En dos meses habré catado a esa niña. Si de verdad quieres apostar tu RX-7, acepto.
    - Estás pirado -dice y al ver que no contesto, añade frunciendo el ceño-: ¿Hablas en serio, gaston?
va a echarse atrás, quiere más a su coche que a su madre.
    - Claro.
    - Si pierdes, me quedo con Julio -dice, y su expresión ceñuda se transforma en una sonrisa malvada.
    Julio es mi posesión más preciada: una vieja Honda Nighthawk 750. La rescaté del depósito y la convertí en una moto de líneas depuradas. Hacerlo me llevó un montón de tiempo. Es la única cosa en mi vida que, en lugar de echar a perder, he mejorado.
Ahora me toca a mí rechazar o aceptar el reto. El problema es que nunca me he echado atrás... ni una sola vez en toda mi vida.
    Estoy seguro de que la creida más popular del instituto va a aprender un montón de cosas saliendo conmigo. La señorita Perfecta ha declarado que nunca saldría con el miembro de una banda, pero apuesto a que ningún Latino Blood ha intentado colarse alguna vez en esos pantalones de diseño.
    No resultaría más imposible o inverosímil que un encontronazo entre las bandas rivales, un sábado por la noche.
    Apuesto a que todo lo que necesito para ligarme a rocio es un poco de coqueteo. Ya sabéis, un juego de palabras, un toma y da que aumenta tu percepción del sexo opuesto. Puedo matar dos pájaros de un tiro: devolvérsela a Cara Burro quitándole a su chica y devolvérsela a rocio por haberle contado de mí al director, y por dejarme en ridículo delante de sus amigas. Puede ser divertido.
    Me imagino a todo el instituto siendo testigo de la inmaculada niña babeando por el que ha profesado odio eterno. Imagino su trasero blanco y apretado cayendo al suelo cuando haya acabado con ella.
    Le tiendo la mano
    - Trato hecho.
    - Tendrás que demostrarlo con pruebas. Le doy otra calada al cigarrillo.
    -, ¿qué quieres que haga?
        - Hazle una foto -sugiere -. O un vídeo. Apuesto a que podemos sacar una pasta con eso. Podemos titularlo «rocio se va de paseo al sur de la frontera».
    Son este tipo de conversaciones estúpidas las que nos dan una mala reputación. No es que los niños ricos no hablen de estupideces, estoy seguro que sí. Sin embargo, cuando mis amigos empiezan, no conocen el límite. Si os digo la verdad, creo que mis colegas se lo pasan bomba cuando se ríen de alguien. Aunque si es de mí, ya no me hace tanta gracia.
    - ¿De qué habláis? -pregunta, que se une a nosotros con un plato de comida de la cafetería.
    - He apostado mi coche con gaston a que no consigue acostarse con rocio antes de Acción de Gracias. Y él ha apostado su Julio a que sí.
    - ¿Estás pirado, gaston? -dice -. Hacer una apuesta como esa es un suicidio.
    - Déjalo, -le advierto. No es ningún suicidio. Una estupidez, puede, pero no un suicidio. Si conseguí salir con la tía buena de daniela puedo salir con la galleta de vainilla de rocio
    - rocio está fuera de nuestro alcance, colega. Puede que seas un chico mono, pero …
   
    - Mira, aquella es una chica preciosa, y sí está a tu alcance.—señala a una
    Pero yo no tengo puesto el ojo en ella, sino en rocio. Ahora que el juego ha empezado, voy a centrarme en el premio. Es hora de empezar el coqueteo, aunque con ella no me funcionará ningún piropo facilón. De algún modo, creo que ese tipo de comentarios ya se los dice su novio y los otros gilipollas que intentan llevársela a la cama.
    Voy a optar por una nueva estrategia, una que ella no esperará. Voy a hacer que caiga rendida antes de que se dé cuenta. Y empezaré en la próxima clase, cuando esté obligada a sentarse a mi lado. Nada como unos cuantos preliminares en la clase de química para provocar que se encienda la chispa.
   
    Mientras barajo la idea, noto que algo me gotea en los pantalones. Bajo la mirada sabiendo lo que voy a encontrarme. Sí, un pedazo de falsa carne de taco, húmeda y pegajosa, me ha dejado una macha enorme justo encima de la bragueta de los vaqueros desteñidos que llevo puestos.
    - Joder -se lamenta. En un instante, su expresión ha pasado de la alegría a la conmoción-. ¿Quieres que te lo limpie?
    - Si tus dedos se acercan lo más mínimo, me encargaré personalmente de meterte un tiro -gruño entre dientes. Aparto con el dedo la misteriosa carne que me ha caído encima. Me ha dejado una mancha grande y grasienta. Me vuelvo hacia el
    - Tienes diez minutos para conseguirme unos pantalones nuevos.
decide no malgastar más tiempo y echa a correr hacia el aparcamiento del instituto. No me importa una mierda cómo consiga los pantalones, solo quiero que los encuentre antes de que empiece la siguiente clase. Tener la bragueta mojada no es el mejor modo de demostrarle a rocio que soy todo un seductor.
    De repente, suena la música por los altavoces y no lo veo por ningún sitio. Genial. Ahora tengo cinco minutos para llegar a la clase Apretando los dientes, camino hacia la clase de química con los libros estratégicamente colocados delante de la bragueta. Llego dos minutos antes. Me siento en el taburete y me acerco todo lo que puedo a la mesa de laboratorio para esconder la mancha.
rocio entra en clase, con su pelo de anuncio cayéndole sobre el pecho, terminando en unos perfectos ricitos que se mueven a medida que avanza. Una perfección que en lugar de excitarme, me hace desear levantarme y arruinársela.
    Le guiño el ojo cuando me mira. Ella resopla y aleja su taburete del mío todo lo que puede.
    me giro hacia la chica de los pompones que se sienta a mi lado.
    - Tendrás que hablar conmigo en algún momento.
    - ¿Para qué tu novia tenga la excusa perfecta para apalearme? No, gracias, gaston. Prefiero que mi cara se quede como está.
    - No tengo novia. ¿Quieres una entrevista para el puesto? -pregunto mirándola de arriba abajo, concentrándome en las partes de las que ella se vale tanto.
    Hace una mueca con el labio superior pintado de rosa y me sonríe con desprecio.
    - Ni muerta.
    - Nena, no sabrías que hacer con tanta testosterona en tus manos.
    «Eso es, gaston. Tómale el pelo para atraer su atención. Morderá el anzuelo». Ella se aparta de mí.
    - Eres asqueroso.
    - ¿Y si te dijera que haríamos una pareja genial?
     - Pues te diría que eres un imbécil.

QUIMICA PERFECTA CAPITULO 4

ROCIO
    veo que se acercan mis amigas.
    - Ay madre, ¿estás bien? -pregunta, apartándose un poco y mirándome detenidamente.
    - Dicen que PABLO te protegió. Qué valiente es. Tienes mucha suerte, ROCHI -añade, haciendo rebotar sus exclusivos rizos con cada palabra.
    - No ha sido para tanto -digo, preguntándome qué diferencias habrá entre el rumor que circula y lo que sucedió en realidad.
   
    - Todavía no puedo creer que te hayan puesto con GASTON -dice en voz baja cuando encuentro un sitio libre a su lado.
    - ¿Quieres cambiar de compañero? -pregunto, aunque sé que la PROFESORA nunca daría su aprobación. Lo ha dejado bien claro.
    saca la lengua en un gesto de asco y me susurra:
    - Ni loca. No quiero tener nada que ver con los de la zona sur. Mezclarte con esa gente solo trae problemas. Acuérdate del año pasado, cuando luna salió con uno de esos tíos... ¿Cómo se llamaba?
    - ¿Jaime? —añado en voz baja.
  
    - En cuestión de semanas pasó de ser popular a convertirse en una marginada. Las chicas de la zona sur le cogieron manía por salir con uno de sus chicos, y al final, también dejó de salir con nosotras. La estrafalaria parejita se quedó completamente aislada. Por suerte, rompió con él.
            - Estás metida en un buen lío -anuncia lali
    - ¿Por qué?
lali posee una visión y un oído fuera de lo común: se entera de todo lo que ocurre
    - Se rumorea que daniela te está buscando -dice mi mejor amiga.
    Oh, no. Daniela es la novia de gaston. Intento mantener la calma y no pensar en lo peor, pero danielaes dura de pelar, lo dice su aspecto, desde sus uñas pintadas de rojo hasta sus botas negras de tacón de aguja. ¿Está celosa porque soy la compañera de laboratorio de gaston o cree que he sido yo quien le ha contado al director?
    La verdad es que no he tenido nada que ver con el asunto. Me han citado en el despacho porque alguien ha sido testigo del incidente en el aparcamiento y del encontronazo en la escalera del instituto y ha ido a contárselo al director. Lo cual ha sido una estupidez porque no ha ocurrido nada.
    daniela puede acabar conmigo en cuanto se lo proponga. Probablemente sepa manejar armas, y la única arma que yo sé utilizar son mis pompones. Llamadme loca si queréis, pero dudo que mis pompones puedan ahuyentar a una chica como daniela.
No represento ninguna amenaza. Pero ¿cómo se lo hago saber? No es que pueda acercarme a ella como si tal cosa y decirle: «Eh, daniela, no voy a insinuarme a tu novio, ¿quién sabe?, puede que funcionase...
    La mayoría de la gente piensa que no hay nada que me perturbe. Tampoco quiero hacerles creer lo contrario. He sudado la gota gorda para mantener esta fachada, y no estoy dispuesta a perderla porque un pandillero y su novia quieren ponerme a prueba.
    - No me preocupa -contesto a lali
    - Te conozco,rochi. Estás nerviosa -susurra ella, negando con la cabeza.
    Esa afirmación me pone más nerviosa que la idea de que daniela esté buscándome. Porque me esfuerzo mucho para guardar las distancias con todos... no quiero que sepan realmente cómo soy o lo que es vivir en mi casa.
    - Señora Small, ¿podemos intentar la posición de Media T para el inicio en lugar de la posición T, como hemos hecho hasta ahora? -sugiero-.
    La señora Small sonríe. Es evidente que le gusta mi sugerencia.
    - Buena idea,
A medida que bailo con el resto del equipo, en una coordinación perfecta, me olvido de Daniela  y de gaston, de mi madre y de todo lo demás.
   
    candela está en mi grupo. Se agacha para darle un sorbo a su botella de agua.
    - No te preocupes por daniela–dice-. Perro ladrador poco mordedor.
    - Gracias -le digo.
    - Estás en mi clase de química, ¿verdad? -le pregunto.
    Ella asiente con la cabeza.
    - ¿Conoces a gaston?
    Asiente de nuevo.
    - ¿Son ciertos los rumores que circulan sobre él? -pregunto con cuidado porque no sé cómo puede reaccionar ante mi curiosidad. Si no me ando con pies de plomo, acabaré teniendo una lista enorme de personas que quieren ir a por mí.
    - Depende de los rumores a los que te refieras.
    Cuando estoy a punto de recitar la lista de rumores sobre el consumo de drogas y los arrestos policiales, candelal se pone en pie.
    - Escucha, rocio -dice-. Tú y yo nunca seremos amigas. Pero tengo que decirte que, pese a comportarse como un idiota contigo, gaston no es tan malo como se rumorea. Ni siquiera es tan malo como cree que es.
    Antes de que pueda hacer otra pregunta, candela vuelve a colocarse en formación.
    me pregunto si cree en todos los rumores que habrá oído sobre mí. No, nunca seremos amigas. Pero tampoco puedo decir que vayamos a ser enemigas para siempre.
    Después de la práctica, voy de camino al coche con lali que está mandando un mensaje de texto a su novio, peter. Hay un trozo de papel bajo uno de los limpiaparabrisas. Lo saco y veo que es la papeleta azul de castigo de gaston. Lo estrujo y lo meto en mi mochila.
    - ¿Qué es eso? -pregunta lali.
    - Nada -digo, esperando que capte por mi tono de voz que no me apetece hablar del tema
   
Hay dos mensajes de voz y uno de texto. Todos de pablo.
    Lo llamo a su móvil.
   
    - ¿Todavía estás cabreada porque he amenazado al Latino Blood que tienes por compañero de laboratorio?
    - No estoy mosqueada, aunque sí algo molesta. Te he dicho que podía arreglármelas sola y no me has hecho ni caso. Además, habéis montado toda una escena en el pasillo. Ya sabes que no pedí que me lo asignaran como compañero -le digo a pablo.
    - Lo sé, rochi. Es que detesto a ese típo. No te enfades.
    - No estoy enfadada -aclaro-. Pero no soporto ver que te pones así sin motivo.
    - Y yo no soporto ver a ese típo susurrándote al oído.
    Intuyo que va a empezarme a doler la cabeza, una migraña de las buenas. No necesito que pablo haga una escena cada vez que un chico me habla.    - Olvidemos lo que ha pasado.
       
   
    Preparo la cena de mi hermana y limpio todo el estropicio.
   
   
   
    -
   
   
   
    Hace mucho tiempo que pablo no me dice que me quiere. Ya sé que no es la persona más cariñosa del mundo.. Pero es algo que necesito oír de pablo. Quiero que me diga que me quiere, que me echa de menos, que soy la chica de sus sueños.
    pablo carraspea antes de decirme:
    - Nunca hemos tenido sexo telefónico.
Esta tarde, cuando leí la nota de gaston en la que hablaba de tener sexo duro, me esforcé por ignorar la extraña sensación que se me instaló en la boca del estómago. Lo que él no sabe es que soy virgen.
       - ¿Sexo telefónico?
    - Sí. Tócate, rocio. Y después me dices lo que estás haciendo. Eso me pone un montón.
    - Y mientras me toco, ¿qué vas a hacer tú? -pregunto.
    -. ¿Qué crees que voy a hacer, los deberes?
        - Vamos, rochi -me dice pablo-. Piensa que es una práctica antes de que lo hagamos de verdad. Quítate la camiseta y tócate.
    - pablo...-digo.
    - ¿Qué?
    - Lo siento, pero no me apetece. Al menos, ahora no.
    - ¿Estás segura?
    - Sí. ¿Estás enfadado?
    - No -dice-. Pensé que sería divertido darle un toque picante a nuestra relación.
    - No sabía que te aburrieras.
    - Las clases... el entrenamiento de fútbol... los mismos sitios a los que vamos.. Son cosas que hacen que se te acelere el corazón y la sangre te circule muy rápido, ¿sabes? Es un puro subidón de adrenalina.
    - Suena genial.
    - Lo fue, rochi.
    - Sí.
    - Y estoy preparado para ese subidón de adrenalina... contigo.

QUIMICA PERFECTA CAPITULO 3

Capitulo 3
gaston
    Vale, puede que no haya decidido jugársela así en esto de las presentaciones. Tal vez escribir en su libreta “Sábado noche. Tú y yo. Clases de conducción y sexo duro…..” no haya sido una jugada muy inteligente. Y sin embargo, me moría de ganas que a la señorita perfecta se le trabara la lengua con mi presentación. Y ese es precisamente el resultado.
    - ¿¿Señorita rocio??
    Me divierto observando como la Perfección levanta la mirada hacia la profesora. Vaya, es muy buena. Mi compañera domina a la perfección el modo de ocultar sus verdaderas emociones; lo sé porque es algo que yo suelo hacer.
    - ¿Sí? -dice rocio, ladeando la cabeza y sonriendo como la reina de la fiesta.
    Me pregunto si esa sonrisa le ha servido alguna vez para librarse de una multa por exceso de velocidad.
    - Su turno. Presente a gaston a sus compañeros.
    Apoyo el codo en la mesa de laboratorio y me dispongo a esperar una presentación, que o bien va a tener que inventarse, o bien le va a obligar a confesar que no sabe absolutamente nada de mí. Repara en mi postura relajada, y por su expresión de ciervo asustado, estoy seguro de que la he dejado sin palabras.
    - les presento a gaston -empieza con voz de pito. Me da rabia escuchar mi nombre de pila., pero intento mantener mi fría fachada, mientras ella continúa con su improvisada presentación-. Este verano, cuando no aguardaba en la esquina de la calle para acosar algún inocente, iba de excursión a los calabozos de los alrededores, ya sabéis a que me refiero. Y oculta un deseo que nadie sabría adivinar.
    De repente, todos se quedan en silencio. incluso yo tengo la sensación de que las palabras que salen de los mentirosos labios de color rosa esmerilado de rocio son música para mis oídos.
    - Su mayor deseo -continua-, es ir a la universidad y llegar a ser profesor de química, como usted.
    Sí, claro. Miro a mi amiga cande, a quien parece divertirle el hecho de que una niña presumida no tema dejarme en ridículo delante de toda la clase.
   rocio me lanza una sonrisa triunfal, segura de que ha ganado esta ronda.”Buen intento presumida”
    Me incorporo en la silla mientras la clase sigue en silencio.
    - Os presento a rocio -empiezo, sabiendo que todas las miradas recaen sobre mí-. Este verano se ha dedicado a ir al centro comercial para comprar ropa nueva para ampliar su vestuario, y se gastó el sueldo de papá en una operación de cirugía estética para realzar sus, ejem, cualidades.
    Puede que no sea lo que ella ha escrito, pero seguro que se acerca a la realidad. A diferencia de la presentación que ella ha hecho para mí.
    Reparo en las risitas de mis colegas en la parte posterior de la clase. Rocio se ha quedado de piedra a mi lado, como si mis palabras hubieran herido su apreciado ego. rocio está acostumbrada a que los demás le hagan la pelota y puede que necesite a alguien que le abra los ojos. En realidad, le estoy haciendo un favor. Lo que no sabe es que aun no he acabado con su presentación.
    - Su mayor deseo -añado, obteniendo la misma reacción que ha conseguido ella, durante la presentación que ha hecho sobre mi-, es salir con un chicano antes de terminar el instituto.
    Tal como esperaba, mis palabras son recibidas con comentarios y silbidos en la parte de atrás de la clase.
    - Bien dicho gaston -exclama mi amigo vicco
    - Yo saldré contigo -añade otro.
    reparo en cande, que está negando con la cabeza como si hubiera hecho algo mal. ¿Qué? Solo me estoy divirtiendo un poco con una niña rica de la zona norte.
    rocio mira a su novio, y después a mí. Le lanzo a pablo una mirada que dice “empieza el juego”. La cara de pablo adopta repentinamente un color rojizo, como el de una guindilla. Acabo de invadir su territorio. Eso está bien.
    - Silencio chicos -interviene con firmeza -. Gracias por sus creativas y… esclarecedoras presentaciones. Señorita rocio y Señor gaston, quédense después de clase.
       - Sus presentaciones no sólo han sido horrorosas, sino también muy irrespetuosas para conmigo y para con el resto de compañeros -dice después de clase mientras rocio y yo esperamos delante de su mesa-. Tienen un opción -añade sujetando 2 papeletas de castigo azules en una mano y 2 hojas de papel en la otra-. O bien eligen quedarse castigados hoy después de clase, o bien acceden a escribir para mañana una redacción de 500 palabras sobre el respeto. ¿Qué dicen?
    Me inclino cojo la papeleta de castigo. rocio elige la hoja de papel. Como no.
    - ¿Alguno de ustedes no está de acuerdo con mi método de asignar compañeros de laboratorio? Pregunta.
    rocio responde si al mismo tiempo que yo respondo no.
    - Escuchen será mejor que arreglen sus diferencias antes de que acabe el año. rocio, no la voy a cambiar de compañero. Si no quieren ir a cursos de verano para recuperar mi clase, les sugiero que trabajen el uno con el otro. Ahora dense prisa si no quieren llegar tarde a su siguiente clase.
    Acto seguido, mi compañera y yo salimos de clase.
    - Deja de seguirme -espeta, mirando por encima del hombro para comprobar cuanta gente nos observa caminar juntos por el pasillo.
    Como si yo fuera el mismo diablo.
    - Ponte manga larga cuando venga a recogerte el sábado por la noche -insisto, a pesar de ser consciente de que ella está a punto de perder los nervios. Normalmente, no suelo meterme con las niñas ricas, pero me encanta sacar de quicio a esta en particular. Y es que rocio, la más popular y la más deseada de todas, se trata del blanco perfecto-. Si no pasaras mucho frío en el asiento trasero de mi moto.
    - Escucha, gaston -me dice, dándose la vuelta y haciendo que su melena bronceada por el sol le caiga sobre los hombros. Me lanza una mirada de hielo con sus ojos miel-. No salgo con los chicos que pertenecen a bandas, y no me van las drogas.
    - Yo tampoco salgo con los chicos que pertenecen a bandas -digo acercándome a ella-. Y no consumo drogas.
    - Sí, claro. Me extraña que no estés ya en un centro de desintoxicación o algún campamento para delincuentes juveniles.
    - No me conoces.
    - Se lo suficiente- dice cruzándose de brazos. A continuación, baja la mirada al percatarse de que con esa postura solo consigue realzar sus atributos y deja caer las manos a los costados.
    Hago un esfuerzo por no mirarle los pechos y doy un paso hacia delante
    - ¿¿me delataste con el director??
    - ¿Y qué si lo he hecho? -replica, retrocediendo un poco.
    - Nena me tienes miedo -es una afirmación, no una pregunta. Deseo oír de sus propios labios la razón de la opresión que siente por mí.
    - La mayoría de la gente de este centro tiene miedo de mirarte de la manera equivocada y acabar con una bala en el pecho.
    - Entonces mi pistola, ya estaría echando humo, ¿no te parece? ¿Y por qué tú no sales huyendo ehh?
    - Lo haré en cuanto tenga la oportunidad.
    Ya me he divertido con esta pava. Es hora de dejarle las cosas claras y hacerle ver quien lleva los pantalones. Acorto la distancia que nos separa y le susurro al oído:
    - Afronta los hechos. Tu vida es demasiada perfecta. Es probable que te quedes toda la noche despierta, fantaseando sobre darle algo de sabor a ese montón de algodones en el que vives. -Maldita sea, puedo captar el olorcillo a vainilla de su perfume o de su crema. Me recuerda a las galletas y me encantan las galletas, lo que no es nada bueno-. Quien juega con fuego acaba quemándose, nena.
    - Si la tocas, te arrepentirás de ello, -campanea la voz de pablo. Parece un burro con esos enormes dientes blancos y esas orejas sobresaliéndole del rapado al cero que lleva-. Apártate de una vez de ella.
    - pablo -dice rocio-. No te preocupes. Puedo encargarme de esto sola.
    Cara Burro ha traído refuerzos: 3 colegas con el mismo aspecto se levantan tras él como guardaespaldas. Estudio el aspecto de Cara Burro y de sus 3 amigos para calcular las posibilidades de enfrentarme solo a ellos. Llego a la conclusión de que es probable que los 4 puedan conmigo, pero en este caso, no saldrán ilesos del encuentro.
    - Cuando seas lo suficientemente fuerte como para jugar en primera división, deportista del tres al cuarto, entonces escuchare toda la mierda que te sale de tu boca -le replico.
    Otros estudiantes se agolpan a nuestro alrededor, dejando espacio para una pelea que seguramente será breve, frenética y sangrienta. Lo que no saben es que Cara Burro es todo un corredor. Sin embargo, esta vez ha venido acompañado, de modo que quizás decida plantarme cara. Por lo que a mí respecta, siempre estoy preparado: he participado en más peleas de las que puedo contar con los dedos de los pies y de las manos. Y tengo las cicatrices que lo demuestran.
    - pablo, no merece la pena -dice rocio.
    “Gracias, nena. Lo mismo te digo” pienso.
    - ¿Me estas amenazando, ? dice pablo, ignorando a su novia.
    - No gilipollas -digo mirándole fijamente-. Solo los picha flojas como tú amenazan a los demás.
   rocio se coloca delante de pablo y le pone la mano en el pecho.
    - No le hagas caso -dice
    - No te tengo miedo. Mi padre es abogado -se jacta pablo antes de rodear a rocio por el brazo-. Ella es mía. Nunca lo olvides.
    - Entonces ponle correa -le advierto-. O puede que se sienta tentada a buscar otro dueño.
    Mi amigo Paco aparece a mi lado y me pregunta:
    - ¿Va todo bien, gaston?
    - Si, Paco -contesto. Dicho esto, veo a 2 profesores acercándose por el pasillo, acompañados por un tipo vestido de uniforme. No voy a caer en la trampa y acabar en la lista negra -. Si todo va bien -repito y volviéndome a rocio, añado-: nos vemos más tarde, nena, estoy deseando explorar nuestra química.
    Ya tengo bastante con el castigo, así que decido marcharme para librarme de una expulsión. Pero antes rocio me hace una mueca con su nariz respingona, como si me considerara la escoria de la sociedad.

QUIMICA PERFECTA CAPITULO 2

Capitulo 2
gaston
    Sabía que en algún momento del curso acabaría en el despacho del nuevo director del instituto, pero no esperaba que ocurriera el primer día de clase.    Alguien debe de haberme señalado como el cabecilla porque es mi trasero el que está sentado aquí en lugar de otro Latino Blood.   
    - No duraré en expulsar a cualquiera que no respete las normas del centro.

    No he hecho nada, aparte de divertirme un poco con la diva de las animadoras, y este tipo está hablando de expulsión. Quizá sepa que ya me expulsaron el año pasado.   
    Es obvio que rocio es la responsable de que me encuentre hoy aquí. Es evidente que el idiota de su novio nunca acabaría en el despacho del director. Ni de coña. El colega es un jugador de fútbol idolatrado. Incluso si decidiera saltarse las clases y le diera por pelearse con los demás. pablo no deja de provocarme porque sabe que siempre se sale con la suya. Cuando estoy a punto de tomar represalias, encuentra el modo de escapar o salir corriendo hacia donde están los profesores…profesores que no esperan otra cosa que el momento oportuno para joderme.
    Uno de estos días….
. - He oído que hoy has estado acosando a una estudiante en el aparcamiento.
    ¿Acaso es culpa mía que el nuevo y brillante BMW de rocio haya estado a punto de arrollarme? Durante los últimos 3 años, me las he arreglado para no cruzarme con esa ricachona. El año pasado oí que sacó un aprobado justo en su boletín de notas pero bastó una llamada de sus padres al colegio para que se la subieran a sobresaliente.
    Esa nota acabaría con sus posibilidades de entrar en una buena universidad.
        Puede que la decisión más dura que haya tenido rocio que tomar en su vida sea elegir el restaurante donde va a cenar cada noche. La chica se vale del cuerpazo que tiene para manipular a todo aquel que se le acerca.
   
    - pues esta mañana…. todo fue un malentendido -respondo.
rocio no ha entendido que 2 vehículos no caben en una única plaza de aparcamiento.
    - Procuremos que los malentendidos no se conviertan en una costumbre, ¿¿de acuerdo gaston??
   
   
       
  


















Rocio:
     Antes de ir a clase de química, enciendo mi teléfono móvil y llamo a mi casa para saber cómo le va a mi hermana.
    - Eh guapa. Te he guardado un sitio -dice pablo señalando el taburete que queda a su lado.
    . Eso significa que estaré sentada con pablo el resto del año y que haremos juntos el temible proyecto de química de último curso. Sintiéndome algo estúpida por pensar que las cosas habían cambiado entre nosotros, tomo asiento en el taburete y saco mi pesado libro de química.
    - ¡¡Eh mira!! ¡¡gaston está en nuestra clase!! -gritan algunos chicos en la parte de detrás del aula- gaston aquí, ven.
    Intento no mirar a gaston mientras saluda a sus amigos con palmaditas en la espalda y apretones de manos demasiados complicados para ser imitados. Además del gesto, se llaman hermano entre ellos, muy típico. La presencia de gaston atrae las miradas de toda la clase.
    - He oído que le arrestaron el fin de semana pasado por uso de metanfetaminas.
    - En serio -dice pablo, asintiendo con la cabeza y enarcando ambas cejas.
    Bueno, no es que me sorprenda la noticia. He oído que gaston pasa la mayoría de los fines de semana colocado, trapicheando con drogas o metido en cualquier otra actividad ilegal.
    la profesora. Se planta de la primera mesa de laboratorio y dice:
    - pablo ocupe el primer asiento. Su compañera será mery.
    mery es la segunda capitana del equipo de animadoras. Me lanza una mirada cargada de disculpas antes de sentarse en el taburete que queda al lado de mi novio.
        - rocio -dice señalando la mesa que queda detrás de pablo. Acepto gustosamente mi nueva plaza asignada.
    - gaston -continúa, señalando el taburete que hay a mi lado.
    ¡Ay madre! gaston… ¿Mi compañero de laboratorio? ¿Durante todo el curso? De ningún modo, ni de coña, me niego. Lanzo a pablo una mirada suplicante mientras intento con todas mis fuerzas que no me entre el pánico. Debería de haberme quedado en casa. En la cama, bajo las mantas. Vaya, pues si que me siento intimidada.
   -- Señor quítese esa bandana. En mi clase aplico una política de tolerancia cero.
    gaston agacha la mirada antes de quitarse la bandana de la cabeza, revelando un cabello alocado que encaja con la expresión de sus ojos.
    - Es para esconder los piojos -le masculla pablo a mery, pero yo lo oigo y gaston también.
    - Vete a la mi*da -le dice gaston, fulminándolo con la mirada-. Cierra el pico.
    - Claro, colega -responde pablo, antes de darse la vuelta-. Ni siquiera saber decir una frase sin soltar un taco.
    - Ya es suficiente pablo, gaston, siéntate -ordena la
    La profesora continúa con el resto de la lista, mientras yo hago todo lo que puedo para no mirar a los ojos al tipo que se sienta a mi lado. Me arrepiento de haber dejado el bolso en la taquilla porque ahora podría estar fingiendo buscar nada dentro, tal y como ha hecho lali esta mañana.
    - Qué asco -murmura gaston en tono contrariado y ronco. ¿Lo hace a propósito?
    ¿Cómo voy a explicar a mi madre que tengo de compañero de laboratorio a gaston? Ay, no, espero que no me eche las culpas de todo eso.
    Miro a mi novio, quien esta absorto con su conversación con mery. Tengo celos.    ¿Acaso cree que es razonable emparejar a la capitana de las animadoras con el tipo más peligroso del instituto? Esta mujer está delirando.
 
    gaston levanta la mano.
    - gaston-dice la profesora-. ¿Tienes alguna pregunta?
    -¿está diciendo que el presidente de USA no es un triunfador?
    - Bueno, lo que digo es… que el dinero y el estatus no lo son todo. Entonces, si será un triunfador. Y se habrá ganado mi respeto, que es algo de lo que no puede presumir todo el mundo.
    - Yo tengo cosas de las que puedo presumir Sra. P. -dice gaston. Es evidente que esta divirtiéndose.
    - Por favor ahorrémonos los detalles gaston
    Niega con la cabeza. Si gaston cree que llevarle la contraria a la profesora va a hacer que obtengamos una buena nota, está muy equivocado. mi compañero ya está en su lista negra.
    - Ahora -dice la señora delirios-. Mirad a la persona que se sienta a vuestro lado.
    “Cualquier cosa menos eso”. Sin embargo, no tengo elección. Miro de nuevo a pablo que parece muy contento con la compañera que le ha tocado. Si mery no tuviera novio, me estaría cuestionando seriamente por qué se acerca tanto a pablo y se sacude la melena tantas veces. Deduzco que estoy siendo paranoica.
    - Puede que no les guste vuestro compañero -dice, pero deberán estar juntos los próximos 10 meses. Tómense 5 minutos para conocerse, y después deberán presentarlo al resto de la clase. Hablen de lo que han hecho este verano, de cuáles son sus aficiones, o de cualquier otra cosa interesante o peculiar que quizás sus compañeros no sepan de ustedes. Sus cinco minutos empiezan ahora.
    Saco la libreta, me pongo en la primera página y se la paso a gaston.
    - ¿Por qué no escribes cosas sobre ti en mi libreta y yo hago lo mismo en la tuya? Pregunto. Es mejor intentar tener una conversación con él.
    gaston asiente, parece estar de acuerdo, aunque observo que se le levantan las comisuras de los labios mientras me pasa su libreta. ¿Son imaginaciones mías o ha pasado de verdad? Aspiro una bocanada de aire, me quito esa idea de la cabeza y escribo con diligencia hasta que la Sra. Peterson da el final de los 5 minutos y se dispone a escuchar las presentaciones de los alumnos.
    - Os presento a mery -empieza pablo, que es el primero en hablar.
    Pero yo no oigo el resto de su discurso sobre mery .En lugar de eso, bajo la mirada a la libreta que gaston me ha devuelto y me quedo boquiabierta al reparar en las palabras que ha escrito.

QUIMICA PERFECTA CAPITULO 1

CAPITULO 1
ROCIO:
Todo el mundo sabe que soy perfecta. Mi vida es perfecta, la ropa que visto es perfecta e incluso mi familia es perfecta. Y me he dejado la piel en guardar apariencias y hacer que los demás lo crean así, aunque todo sea una farsa. Esta imagen de ensueño se desvanecería si saliese la verdad a la luz.
    Estoy en pie frente al espejo del cuarto de baño. Me tiemblan las manos, maldita sea. El comienzo del último curso del instituto y el rencuentro con mi novio después de un verano separados no son motivos para angustiarme de esta manera, pero hoy me he levantado con el pie izquierdo 
    Mi hermana está sentada en la mesa, en su silla de ruedas, intentado comerse su comida triturada, porque aunque tenga 20 años, sus limitaciones físicas no le permiten masticar y tragar como el resto de la gente.
    Mi hermana extiende sus vacilantes brazos y me lanza una sonrisa ladeada. Me encanta cuando sonríe.
    - ¿Quieres que te de un abrazo? -le pregunto, aunque conozco la respuesta de antemano.
Mi hermana asiente. La estrecho entre mis brazos procurando que no pueda alcanzarme el pelo con las manos.
.Oh no. Son las 7:30. Mi mejor amiga, Sierra, se va a poner como loca si llego tarde a recogerla.
GASTON
   
    El último curso. Debería sentirme orgulloso de ser el primer miembro de la familia que terminara el instituto. Sin embargo, cuando eso ocurra, empezará una nueva época para mí. La universidad es sólo un sueño. Este último curso será como una fiesta de jubilación de un hombre de 75 años. Sabes que sirves para algo, pero todos esperan que te retires. 
    Tras una ducha rápida, regreso a la habitación con una toalla atada a la cintura. Pillo a MI HERMANO con uno de mis pañuelos estilo bandana en la cabeza y se me forma un nudo en el estómago. Se lo arranco y le advierto: - No vuelvas a tocar esto.
    Para EL, tan solo es una bandana. Para mí, es un símbolo del presente y de lo que nunca seré en el futuro. ¿Cómo se supone que voy a explicárselo a un niño de once años? Él sabe lo que soy. La sed de venganza y represalia me empujaron a entrar en este círculo, y ahora no hay manera de salir de él. Pero antes muerto que uno de mis hermanos se deje engañar.
        - no toques mis cosas. Sobre todo si son de los Latino Blood.
    He heredado el nombre de mi padre, que al morir me dejó la responsabilidad que le toca asumir al hombre de la casa. GASTON junior. Junior… a mí me da igual.
    Antes de subirme a la moto, les devuelvo el saludo a pesar de que me consume la rabia por dentro. Si quieren a un tipo duro como miembro de su banda, lo van a tener. Me he metido tanto en el papel que represento, que a veces me sorprendo a mí mismo.
    - Alex, espera -me implora una voz de chica que me resulta familiar.
    DANIELA, mi vecina y ex novia, se acerca corriendo a mí.
    - Hola DANIELA-farfullo.
    - ¿Qué tal si me llevas al insti?
    La minifalda negra deja al descubierto unas piernas increíbles y la camiseta ajustada realza unos pechos pequeños pero preciosos. Hubo una vez en la que podría haber hecho cualquier cosa por ella, pero eso fue antes del verano pasado, cuando la pillé en la cama con otro, o en el coche… lo mismo da.
    - Venga GAS, no muerdo… a no ser que tú quieras que lo haga.
    DANIELA es mi chica Latino Blood. Seamos o no pareja, debemos cubrirnos las espaldas. Es nuestro código.
    - Sube -digo
    se sube a la moto de un salto, y mientras me abraza con fuerza el torso, acaba colocándome deliberadamente las manos sobre los muslos. Sin embargo, no surte el efecto que espera. ¿¿Qué piensa, qué he olvidado todo lo que pasó?? De ningún modo. Mi pasado define lo que soy en mi presente. Intento concentrarme en mi último año, en el aquí y ahora. Aunque es muy difícil hacerlo porque, por desgracia, lo más probable cuando termine el instituto, es que el futuro que me espera sea tan jodido como el presente.
rocio
      - El pelo se me encrespa siempre que monto en este coche, lali. Cada vez que bajo la capota parece que me ha pasado un tornado por encima -le comento a mi mejor amiga - Es que el aspecto es todo.
--Brit, pareces una diosa griega con un peinado rubio salvaje. Sólo estás nerviosa porque estás a punto de ver a pablo.
    Desvío la mirada hacia la foto en forma de corazón que hay sobre el salpicadero, en la que salimos pablo y yo.
    -  La gente puede cambiar en un verano.
    - Pero la distancia refuerza el cariño en una relación -responde lali- Tú eres la capitana de las animadoras y él es el capitán del equipo de fútbol del instituto. Si vosotros 2 no estáis destinados a estar juntos, es que el mundo se encamina a su fin
        Entro en el aparcamiento del instituto pensando más en mi hermana que en la carretera. Las ruedas del coche chirrían cuando freno en seco al ver que casi impacto con un chico y una chica montados en una moto. Pensaba que había un espacio libre para aparcar.
    - Cuidado niña -dice daniela, la chica que veo en la parte de atrás de la moto, y que ahora me enseña el dedo.
    Es obvio que no presto mucha atención en clase de educación vial cuando hablaron de la violencia en la carretera.
    - Lo siento -grito para que puedan oírme por encima del rugido de la moto-. Pensaba que no había nadie aparcando.
    Entonces me doy cuenta a quién pertenece la moto. El conductor se da la vuelta, con una mirada enfadada en sus ojos y una bandana roja y negra. Me hundo en el asiento del conductor tanto como puedo.
    - Maldicion, es gaston -digo, haciendo una mueca.
    - Joder, rochi -añade lali en voz baja-. Me gustaría vivir para ver nuestra graduación, así que sal aquí antes de que decida matarnos a las 2.
    gaston me fulmina con la mirada diabólica mientras baja el caballete de su moto. ¿Acaso va a plantarme cara?
  
gaston da un paso hacia el coche. Mi instinto me dice que salga de allí y eche a correr, como si estuviera atrapada en las vías del tren y viera la locomotora aproximándose directamente hacia mí. Miro a lali, quien está demasiado ocupada buscando en el bolso. ¿Está de coña o qué?
    - No consigo poner la maltita marcha atrás. Necesito ayuda. ¿Qué estás buscando? -le pregunto
    - Pues… nada. Sólo intento no mirarles a los ojos a los Latino Blood. Date prisa, ¿quieres? -dice lali entre dientes-.  Además, yo sólo sé conducir coches automáticos.
. Después de dejar el coche en la zona oeste. Lejos de un pandillero cuya reputación atemorizaría al más duro de los jugadores de fútbol del instituto, lali y yo subimos los escalones que llevan al instituto mandalay. Por desgracia, gaston y el resto de sus compinches nos esperan en la entrada principal.
    - No te detengas -masculla lali- Haz lo que quieras, pero no los mires a los ojos.
    Cuando gaston se coloca frente a mí, bloqueándome el paso, se que va a resultar muy difícil seguir el consejo de lali.
    ¿¿Cual era la frase que debía entonarse justo antes de morir??
    - Eres una pésima conductora -dice gaston con su acento latino, adoptando una pose de macho ibérico.
    El chico tiene el cuerpo musculoso y el rostro impecable, casi podría pasar por un modelo, pero la expresión de su rostro es más bien de las que aparecen en las fotografías de los más buscados en las comisarías.
    Los chicos de la zona norte no se relacionan con los chicos de la zona sur. No es que nos creamos mejores que ellos, pero somos diferentes. Hemos crecido en la misma ciudad, pero en zonas completamente diferentes. Nosotros vivimos en grandes casas, y ellos viven cerca de las vías del tren. Nosotros nos vestimos, hablamos y actuamos de otro modo. Nuestro aspecto es distinto. No quiero decir ni que sea algo bueno ni malo, pero así funcionan las cosas. He de admitir que la mayoría de las chicas de la zona sur me tratan como lo hace daniela… me detestan por lo que soy.
    O mejor dicho, por lo que creen que soy.
    La mirada de gaston me recorre lentamente el cuerpo, de arriba abajo, antes de detenerse de nuevo en la cara. No es la primera vez que un chico me mira de esa forma, pero nunca lo habían hecho como lo está haciendo gaston, tan descaradamente… y tan cerca. Siento que empiezo a ruborizarme.
    - La próxima vez, mira bien por dónde vas -dice con un tono de voz frío y dominante.
    Está intentando intimidarme. Es todo un profesional. No permitiré que se salga con la suya y que gane este jueguito de intimidación, aunque el estómago no deje de darme vueltas. Enderezo los hombros y le lanzo una sonrisa de desprecio, la misma que utilizo para quitarme a la gente de encima.
    - Gracias por el consejo.
    - Si alguna vez necesitas a un hombre hecho y derecho que te enseñe a conducir, puedo darte algunas clases.
    Los silbidos y exclamaciones de sus compinches me sacan de quicio.
    - Si fueras un hombre hecho y derecho, me habrías abierto la puerta en lugar de bloquearme el paso -digo, regodeándome con la respuesta, aunque me flaqueen las rodillas.
    gaston se aparta, abre la puerta y hace una reverencia como si fuera mi mayordomo. Está riéndose de mí, lo sabe y yo también. Todos lo saben. Echo un vistazo a lali, que intenta a la desesperada buscar nada en el bolso. Qué ingenua.
    - Madura un poco -le suelto a gaston.
    - ¿Como tú? Deja que te diga algo, listilla -contesta el con brusquedad-. Tú vida no es real, solamente es una farsa, como tú.
    - Al menos es mejor que vivir la vida de un perdedor -le espeto, esperando que mis palabras le duelan tanto como lo han hecho las suyas-. Como haces tú.
    tomo a mi amiga por el brazo y tiro de ella hacia la puerta abierta. Los silbidos y comentarios nos siguen mientras atravesamos la entrada del instituto. Por fin, dejo escapar el suspiro que he estado reprimiendo y me vuelvo hacia Sierra. Mi mejor amiga me está mirando fijamente, los ojos como platos.
    - Joder rochi. ¿Quieres que te maten o qué?
    - ¿Con qué derecho intimida gaston a todo aquel que se interpone en su camino?
    - Bueno, puede que ayude el arma que lleva escondida en los pantalones o los colores de su bandana -dice lali, con un tono de voz cargado de sarcasmo.
    - No es tan estúpido como para traer un arma al instituto  -le contesto-. Y me niego a ser intimidada ni por él ni por nadie.
    Por lo menos en el instituto, que es el único lugar donde puedo fingir mi fachada perfecta porque todos se lo tragan.
    - Me asegurare de que tengas un funeral p-e-r-f-e-c-t-o, con flores y todo.
    - ¿Quién ha muerto? -pregunta alguien a nuestra espalda.
    Me doy la vuelta. Es pablo. El sol le ha aclarado el pelo , y luce una sonrisa tan amplia que parece ocuparle toda la cara. Ojalá tuviera un espejo para comprobar que no se me ha corrido el maquillaje. No obstante, estoy segura de que a pablo no le importaría, ¿¿o sí?? Echo a correr y le doy el más fuerte de los abrazos.
    Él me sujeta con firmeza, me besa con dulzura en los labios y se aparta para preguntarme de nuevo:
    - ¿Quién ha muerto?
    - Nadie -contesto- Olvídalo. Olvida todo lo que no tenga que ver estar conmigo.
    - Es fácil hacerlo cuando estás tan guapa -dice y me besa otra vez-. Siento no haberte llamado. Ha sido un coñazo. Tenía que deshacer las maletas y todo eso.
    Le sonrío y me alegro de que la distancia que nos separó durante el verano no haya influido en nuestra relación. Parece que el mundo no va a acabarse, al menos por el momento.
pablo me rodea los hombros con el brazo cuando se abren las puertas del instituto. gaston y sus amigos se abren paso a empujones como si estuvieran allí para atracar el centro.
    - ¿Por qué se molestan en venir a clase? -masculla pablo suficiente bajo para que nadie pueda oír el comentario-. De todas maneras, la mayoría abandonara el instituto antes de que acabe el curso.
    Mi mirada se cruza brevemente con la de gaston, y un escalofrío me recorre la espalda.
    - Esta mañana casi choco con la moto de gaston -le cuento a pablo en cuanto gaston desaparece por el pasillo.
    - Pues ojala lo hubieras echo.
    - ¡¡¡¡pablo!!!! -le regaño.
    - Por lo menos le hubiera dado un poco de emoción al primer día de clase. Este instituto es un jodido aburrimiento.
    ¿Aburrimiento? Casi tengo un accidente de coche, una chica de la zona sur me ha mandado a la mie*a y he sido acosada por un peligroso pandillero a las puertas del instituto. Si esto es un anticipo de lo que me espera el resto del año, el insti será todo menos aburrido.

QUIMICA PERFECTA SIPNOSIS

SIPNOSIS


Los chicos del instituto MANDALAY, en los suburbios, saben que las bandas y NENES BIEN no son precisamente elementos compatibles. De modo que cuando la líder de las animadoras ROCIO y el pandillero GASTON se ven obligados a trabajar como compañeros de laboratorio en clase de química, los resultados prometen ser explosivos.
Pero ninguno de los dos adolescentes está preparado para la reacción química más sorprendente de todas: el amor.
¿Podrán romper con los prejuicios y estereotipos que amenazan con separarles?